Los Derechos del agricultor se centran
básicamente en habilitar a los agricultores a mantener y desarrollar los
recursos genéticos de los cultivos como lo han venido haciendo desde los
albores de la agricultura, y en reconocer y premiar a los mismos por su
contribución indispensable al fondo mundial de los recursos
genéticos.
Una de las razones del por qué los
negociadores del Tratado Internacional no pudieron llegar a un acuerdo sobre
una definición de los Derechos del agricultor fue que la
situación de los agricultores difiere mucho de un país a otro, al
igual que las percepciones de los Derechos del agricultor. Sin una
definición oficial de los Derechos del agricultor, existe la
incertidumbre en cuanto a lo que el concepto implica, y así
también, en cómo aplicar estos derechos. Por lo tanto, es
importante establecer un terreno común de entendimiento con el fin de
desarrollar un diálogo fructífero entre las partes interesadas
sobre las medidas necesarias que deban tomarse. El Proyecto de los Derechos del agricultor ha
recopilado y analizado las percepciones actuales y, sobre esta base, ha
desarrollado una traducción con la que poder
trabajar.