Basándonos
en esta definición con la que trabajar y en la discusión
anterior, podemos extraer tres principales desafíos para la
aplicación de los Derechos del agricultor compartidos por la
mayoría de las partes interesadas:
- defender y desarrollar
un espacio jurídico para defender las prácticas habituales
relacionadas con la agro-biodiversidad (en relación con el
párrafo 9.3 del Tratado Internacional)
- crear mecanismos de
reconocimiento, recompensa y apoyo por las contribuciones de los
agricultores al fondo mundial de los recursos genéticos (en
relación con los párrafos 9.2.a y b del Tratado
Internacional)
- permitir la participación de los agricultores en
los pertinentes procesos de toma de decisiones (en relación con el
párrafo 9.2.c del Tratado Internacional)
Las diferentes partes
interesadas y países podrían desear añadir desafíos
a esta lista, y ciertamente hay muchas posibilidades de que sea así. La
cuestión aquí es que estos son los desafíos que son
más ampliamente compartidos entre las partes interesadas y, por tanto,
probablemente un buen punto de partida. Si estas cuestiones se resolvieran,
habríamos hecho grandes progresos en la realización de los
Derechos del agricultor. Lea acerca de cómo esto puede realizarse en "Cómo hacer realidad los Derechos del
agricultor" (in English).